Qué es cada uno
- Software genérico: una herramienta lista para usar que comparten miles de empresas, como un ERP, un CRM o un sistema de inventario por suscripción. Pagas una licencia o una mensualidad, normalmente por usuario.
- Software a la medida: un sistema construido para los procesos de tu empresa, con tus reglas y tus datos. Pagas el desarrollo y el sistema es tuyo.
Cuándo conviene un software genérico
- Tus procesos son estándar y se parecen a los de cualquier empresa de tu sector.
- Necesitas empezar ya y no tienes tiempo para un desarrollo.
- Existe una herramienta reconocida que hace casi todo lo que necesitas.
Si una herramienta genérica resuelve el 90% de lo que necesitas, probablemente no vale la pena construir algo desde cero.
Señales de que necesitas uno a la medida
- Tu equipo cambia su forma de trabajar para acomodarse a la herramienta, y no al revés.
- Pagas varias herramientas que no se hablan entre sí y alguien copia datos a mano de una a otra.
- La mensualidad por usuario crece cada vez que contratas a alguien.
- Tu forma de trabajar es lo que te diferencia de la competencia y ninguna herramienta la refleja.
- Necesitas algo que no existe en el mercado o que es demasiado caro, como un control de asistencia con reconocimiento facial sin hardware costoso.
Así nació Identia: los sistemas biométricos del mercado exigían lectores y torniquetes costosos, y construimos uno que funciona en un celular Android de gama baja.
Comparación de costos
El software genérico tiene un costo de entrada bajo, pero la mensualidad se paga siempre y suele crecer con el número de usuarios o con los módulos que agregues. El software a la medida tiene un costo inicial (con nosotros, desde $1.500.000 COP según la cantidad de funciones) y después solo pagas el servidor y el mantenimiento que elijas.
Para comparar bien, suma lo que pagarías por el genérico en dos o tres años, incluidos los usuarios que planeas contratar, y compáralo con el desarrollo más el mantenimiento.
Un camino intermedio
No siempre es todo o nada. Muchas veces la mejor solución es mantener una herramienta genérica para lo estándar (por ejemplo, la contabilidad) y desarrollar a la medida solo lo que te diferencia, conectando ambas con una integración. Así inviertes donde realmente importa.
Cómo empezar
Antes de escribir una sola línea de código, entendemos cómo trabaja tu equipo. Con eso te decimos si te conviene un genérico, uno a la medida o una combinación, y te enviamos una propuesta con alcance, tiempos y precio, gratis y sin compromiso.